A medio camino entre la realidad y la ficción, con un narrador directo que se mezcla con sus personajes, los roza y toquetea, y convive con ellos como uno más, con esa voz canalla inconfundible, los relatos que componen Besos de fogueo son una muestra de la particular forma de ver el mundo y de describirlo que posee Montero Glez; no faltan, pues, las voces en jerga, la oralidad, la violencia, las mujeres fatales, los negocios sucios, la ambición y el sexo.