En el libro ¿Negociar la Paz o Hacer Justicia? Natalia Springer argumenta en el sentido contrario: la acción eficaz de la justicia no solo autentica los cimientos de la transición, sino que acata el deber de todo Estado de garantizar, mediante el esclarecimiento de los incidentes, la denuncia y la sanción de los responsables de los crímenes más graves, que estos hechos jamás vuelvan a repetirse.